Piden médicos y seguridad alimentaria durante seis meses.
La tercera parte de la población Nukak ha salido de la selva.
Temen por sus vidas, pues se sienten amenazados. Confirman que la guerrilla los obligó a salir de su hábitat.
?Mucha guerrilla... gente que no quiere que caminemos más por tierra donde ellos están?... miedo, mucho miedo?, son algunas de las frases que se pueden entender cuando un Nukak decide hablar a pesar de que sus líderes no quieren hacerlo.
Por Lina María Aristizábal
Prensa- ACCIÓN SOCIAL
San José del Guaviare, abril de 2006 . ¿Porque llegaron los Nukak Makú a San José del Guaviare el pasado 17 de marzo?, es la pregunta que se hacen los antropólogos, autoridades locales y regionales, los habitantes de esta ciudad y todos los que curiosamente se acercan a observarlos.
Algunos dicen que era parte de la ruta que esta tribu tenía en sus largas caminatas por el Guaviare, otros, en cambio, afirman que fueron desplazados por grupos ilegales que comenzaron hace varios años a introducirse en la reserva forestal Nukak.
Pero que dicen ellos? Para los Nukak Makú llegar a San José fue toda una odisea, salieron a finales del año pasado de Araguato un caserío ubicado en el Medio Guaviare; pasaron por el corregimiento de Tomachipan y continuaron a su destino final: San José del Guaviare.
Su recorrido costo la vida de varias personas de la tribu, incluyendo al hijo de Kutji y Jarawa quien fue sorprendido por una culebra rayada.
En su lengua nukak, palabra que significa gente, y desafiando los temores infundados por extraños, se atreven a contar parte de su historia......
?Mucha guerrilla... gente que no quiere que caminemos más por tierra donde ellos están?... miedo, mucho miedo?, son algunas de las frases que se pueden entender cuando un Nukak decide hablar a pesar de que sus líderes no quieren hacerlo.
Y la razón es valedera, desde que la tribu arribó a San José han llegado personas extrañas, y sin mediar palabra se acercan a invadir su espacio y a tomar fotos a sus familias sin su respectiva autorización y sin entregar nada a cambio.
Son los hombres del río Guaviare, son los habitantes de las selvas remotas del sur de este departamento, son los hombres de la cerbatana, son la última tribu nómada verde, como algún día los llamaron, son comunidad cazadora y recolectora, son ellos uno de los mayores patrimonios de la humanidad, que sin lugar a dudas, la mayoría de los colombianos y por que no del planeta, no desean que desaparezca.
El desplazamiento de los Nukak Makú se ha venido dando desde hace varios años, pero fue a mediados del 2003, cuando tomo trascendencia la llegada de un grupo de esta comunidad que se asentó en la reserva indígena de Barrancón , ubicada en San José y en donde permanecen otras etnias.
La diferencia en ese momento, era que este lugar no era de paso como anteriormente sucedía sino que se quedaron. Pues la seguridad de sus miembros, la atención en salud y la alimentación generaron un sedentarismo.
Ahora la historia son ese otro grupo de 76 personas que llegaron huyendo, como dicen ellos, de los guerrilleros. Ahora la historia se repite. Cada vez son más los Nukak que aparecen en centros poblados. Se estima que esta comunidad la conforman 500 personas de las cuales 176 aproximadamente salieron de la selva y se encuentran en San José.
Visitar a los Nukak en su nuevo ambiente es verlos reducidos en su espacio, en su integridad y en su felicidad. Son atendidos por el Estado, sin que les falte nada; pero les falta lo más importante: su libertad.
Mientras transcurren los días las mujeres amamantan a sus bebes, se pintan las caras para verse mejor, tejen pulseras con hoja de palma y cocinan sus alimentos. Por su parte los hombres cazan micos y recolectan semillas, duermen un poco y están atentos a los extraños que llegan. Los niños, muchos de ellos con paludismo, juegan con pequeños micos titis que conservan, persiguen a las cigarras, recogen mangos y se refrescan en una pequeña quebrada.
Sus campamentos, construidos en menos de media hora, consisten en techos de paja, cuatro palos y hamacas colgadas una sobre otra. En cada uno vive una familia, muchas de ellas con dos mujeres.
El futuro de los Nukak, ya fue definido por ellos mismos en un Bacuan, ó Consejo Indígena realizado el viernes pasado. Su decisión fue retornar, pero retornar acompañados, un regreso que implique médicos y alimentos.
Los Nukak ya están untados de blancos o colonos se quieren aculturizar y tomar algunas de sus costumbres. Desean comenzar la experiencia de Tomachipan, donde la comunidad Nukak asentada allí, inició procesos de siembra de yuca y plátano y además tienen el espacio suficiente para la caza y la recolección de semillas.
Según expertos en el tema, la tendencia de las tribus nómadas es sedentarizarse para no extinguirse y este puede ser el caso que se esté dando en los Nukak Makú.
Ahora los Nukak que se hacen llamar, Martin, Belisario, Monica, Katerin y Doris, volverán a llamarse Kandembury, Maule, Pilu, Jarawa ó Kilayi; ahora, también en su propio idioma, los hombres volverán a ser Weimani y las mujeres Numas.
Esos hombres y esas mujeres de pelo corto, casi rapado y de color cobrizo deben saber que muchas personas, entidades y el propio gobierno solo tiene un interés: apoyarlos y motivarlos para que perdure su cultura.